Estudiar el profesorado de inglés fue una de las decisiones más importantes que tomé. Al principio tenía muchas dudas, sobre todo por el nivel de exigencia, pero con el tiempo entendí que cada materia y cada práctica tenían un propósito real: formarnos no solo como docentes, sino también como personas.
Lo que más destaco es el acompañamiento de los profesores. Siempre estuvieron presentes, motivando y exigiendo en el equilibrio justo. Las clases eran dinámicas, con mucho espacio para participar, equivocarse y aprender. Además, las prácticas docentes fueron un antes y un después: enfrentar un aula real te cambia completamente la perspectiva y te hace crecer muchísimo. LO INVENTÉ